A quien tenga fresca la lectura de la novela, la Lolita de Stanley Kubrick puede decepcionarle profundamente. La novela de Nabokov, sencillamente, no cabe en dos horas y media de película; las escenas eróticas han desaparecido, y Sue Lyon es demasiado mayor para el papel (15 años en el momento del rodaje).  Sin embargo, la adaptación cinematográfica  de Kubrick (con la ayuda del propio novelista, que figura en exclusiva en los títulos de crédito) es una obra de madurez, con unos espléndidos Peter Sellers y Shelley Winters, entre otros, y una fotografía impecable.