Danny Boyle dejó sorprendido a medio mundo con este su segundo largometraje para el cine (ya era conocido como realizador de televisión).
Trainspotting ha quedado como una de las referencias, ya clásica, sobre el mundo de la drogas en la pantalla (la heroína en este caso).
Aunque algunos decorados están plagiados de La naranja mecánica, y aunque no es difícil que algún espectador acabe vomitando, vale la pena ver a un Ewan McGregor que nos recuerda por momentos al héroe de Big Fish, ofreciéndonos una de sus interpretaciones más vibrantes. 


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