Kurosawa ya había visitado los suburbios en Bajos fondos (1957), adaptación de la famosa novela de Máximo Gorki, y no era la primera vez.

  En 1970, cinco años después de Barbarroja y de su ruptura con Toshiro Mifune, nos sorprende con su primera aventura en color. 

Un Kurosawa psicodélico que apunta a Sueños (1990) y que despliega todo su  talento pictórico en este retrato chillón de la miseria de las urbes modernas